Andrea Belotti, el nueve de la joroba

Uno de los mejores goles de la temporada ya se ha marcado. Fue obra de Andrea Belotti ante el Sassuolo en la última jornada de liga italiana. Un centro largo y poco relevante desde la derecha lo cazó en semichilena a la altura del punto de penalti, pasado ya el segundo palo.

Una acrobacia que puede llevar a conclusiones equivocadas sobre su autor. Belotti (24 años) no es un delantero circense ni una estrella obvia. Es la última aparición del 9 clásico. El «bomber», el rematador italo-inglés. [Dónde ver el España-Italia]

El delantero centro del Torino es un jugador poco estético. Potente, pero con un correr desgarbado, su silueta está definida por una extraña joroba. «La gobba». Esa joroba define su fútbol. Un juego de espaldas que carga con el central y protege la pelota. Una fuerza de arrastre voluntariosa.

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Debutó el año pasado con la «azzurra» y con 9 partidos lleva 4 goles; ya hay quien ve en él una lejana amenaza al récord de 36 de Riva. «Mi relación con el gol es sanguínea», explicó una vez. «El portero es el enemigo». Pero no es un 9 agresivo, boxístico, fanfarrón. Es más bien tímido. Ese tipo de delantero un poco neorrealista que Italia necesita para triunfar. Rossi o Schillaci, dueños de una historia personal que premia el gol. El futbolista provincial, esforzado, enmadrado y religioso. Belotti era monaguillo y su mayor afición es ir a pescar. Este año recibió el Premio Prisco a la lealtad deportiva que conceden los profesionales en reconocimiento a su corrección en el campo.

Creció fijándose en Shevchenko, pero recuerda más al primer Vialli. Fuerte, rematador, torrencial. Sin el sentido dramático de Inzaghi. Aunque tampoco es el tipo de «9» introvertido. Su juego transmite obstinación y está vinculado al gol y a la presión. Contagia a la grada. Cuando marca corre enloquecido e imita con la mano la cresta de un gallo en homenaje a un amigo. Así se le conoce, «Il Gallo».

Comenzó a jugar en una banda hasta que un entrenador de las categorías inferiores lo puso de delantero. Desde entonces, no ha dejado de progresar. En 2014 debutó en la Serie A con el Palermo. Un cambio en el minuto 76: sale Dybala, entra Belotti. A los pocos meses estaba en el Torino, donde tuvo de entrenador a Gianpiero Ventura, el actual seleccionador italiano. Contribuyó a pulir su juego. A Ventura le gusta trabajar con jóvenes y Donnarumma, Rugani o Bernardeschi irán entrando en el once.

Atacante completo

En el Torino pasó unos meses de aprendizaje y al final del primer año ya marcaba. Con la llegada al banquillo del serbio Sinisa Mihajlovic, aquel extraordinario lanzador de faltas, su fútbol explotó. La temporada pasada marcó 26 goles en 35 partidos.

Belotti es completo: consigue la mitad de sus goles con la derecha; un cuarto con la izquierda, y otro cuarto de cabeza. Su juego se ha ido refinando y los controles ya no son puntos suspensivos. Su orientación hacia la portería es absoluta. Es un «9» de equipo, que tiene sentido con el equipo y a la vez lo da.

Pasar de 20 goles lo ha convertido en noticia. El mercado se mueve y suena su nombre. Chelsea, Mónaco o Milán. El Torino subió su cláusula hasta los 100 millones. Él sabe esperar, quiere su espacio. En alguna entrevista ha confesado que cuando piensa a lo grande piensa en el Real Madrid. .

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2017-9-2 11:27