El Banco de Terras ha rescatado del abandono más de 3.200 hectáreas

Su puesta en valor y la decisión de incorporar a este ente todas aquellas fincas de propietario fallecido, ilocalizable o desconocido fueron algunas de las principales medidas anunciadas por el presidente de la Xunta para frenar el abandono del rural y mejorar la lucha contra los incendios tras la ola de fuegos del pasado mes de octubre.

Con todo, y lejos de ser una apuesta reciente, el Banco de Terras constituye desde hace cerca de una década uno de los pilares sobre los que se asienta la política forestal del Gobierno gallego, que a través de este instrumento ya ha conseguido rescatar de abandono más de 3. 200 hectáreas de monte según las últimas estimaciones de la Consellería de Medio Rural.

Fue el Gobierno bipartito el que puso en marcha en 2007 esta iniciativa, que tiene como principal objetivo ofrecer a particulares la posibilidad de trabajar tierras en desuso a cambio del pago de un alquiler al propietario de las fincas. La medida recibió por aquel entonces las críticas del Partido Popular, que tras acceder al gobierno de la Xunta introdujo una serie de modificaciones con el fin de hacer este proyecto más «atractivo» para los dueños de parcelas abandonadas. «Había una serie de disposiciones que generaban desconfianza entre los propietarios, como la posibilidad del propio Banco de Terras de ejercer un derecho de tanteo sobre las fincas. Vimos que ese hecho retraía a los dueños, porque hacía posible que el organismo se quedase con los terrenos, así que lo eliminamos en la ley de 2011», detalla en conversación con ABC el Director xeral de Desenvolvemento Rural, Miguel Ángel Pérez Dubois.

El responsable de este departamento explica que los propietarios que estén interesados en ofrecer una de sus parcelas al Banco de Terras pueden hacerlo «durante todo el año», mientras que aquellos interesados en arrendar una finca deben hacerlo en dos períodos: uno que se abre durante marzo y abril y otro que abarca todo el mes de octubre. «Los propietarios incorporan sus terrenos a la plataforma Sitegal y nosotros nos encargamos de comprobar que realmente tienen vocación agraria, es decir, que no sean terrenos que no se pueden arrendar por corresponderse con dotaciones de servicios públicos o algo similar», apunta Pérez Dubois. A partir de ahí, y una vez que el terreno es adjudicado a un nuevo propietario de forma temporal, el ente público actúa como intermediario y se encarga de garantizar que el dueño recibe el alquiler acordado. Además, el Banco de Terras se responsabiliza de que se respeten los períodos mínimos de arrendamiento pactados entre las dos partes y de que el propietario reciba la finca «en las mismas condiciones» en las que fue entregada.

Las cifras

En la actualidad son ya más de 11. 700 los terrenos incorporados a este sistema, que constituyen un total de 5. 700 hectáreas. No obstante, solo 3. 400 parcelas —que se corresponden con unas 3. 200 hectáreas— han podido ser arrendadas o están en proceso de arrendamiento. A falta de datos precisos, se calcula que en toda la Comunidad gallega hay un total de 300. 000 hectáreas de terreno abandonado, por lo que el responsable de Desenvolvemento Rural defiende que el Banco de Terras tiene aún mucho margen de mejora.

«Lógicamente habría que movilizar muchos más recursos, tanto humanos como materiales, para pasar de las 5. 700 hectáreas incorporadas a las 300. 000, pero es un trabajo que tendremos que poner en marcha», subraya Pérez Dubois, al tiempo que hace un llamamiento a «dimensionar» el alcance de este instrumento en comparación con otros similares existentes en los países de nuestro entorno. «En todo Portugal solo tienen 650 fincas incorporadas a su Banco de Terras, y nosotros solo en Galicia tenemos más de 11. 000», defiende el titular de este departamento, partidario también de «hacer pedagogía» para que este tipo de iniciativas dejen de ser vistas con recelo en la Comunidad. .

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2018-1-7 02:43