Batalla contra reloj para frenar la escalada de contagios en residencias

Mercedes Barros, usuaria de la residencia para la tercera edad Porta do Camiño, en el casco viejo de Santiago, sonreía y saludaba ayer a la cámara mientras una trabajadora del centro le ayudaba a ganar el vehículo en el que iba a recorrer los siete kilómetros de distancia hasta el hotel Congreso, en el municipio contiguo de Teo.

Junto a ella, otros 58 mayores se sometieron a un lento y laborioso traslado que comenzó al filo de las 15. 30 horas. De tres en tres, en furgonetas de la Cruz Roja. La residencia tenía que quedar desalojada antes de proceder a su desinfección para convertirse en el segundo centro integrado al que remitir, si fuera necesario, a otros usuarios que hayan dado positivo en coronavirus.

La jornada fue ajetreada: mañana de preparativos, evacuación a mediodía y, tras partir los ancianos, al cabo de unas tres horas, desinfección y traslado al hotel de «todo» lo necesario para su atención, según explicaron a ABC fuentes del Porta do Camiño. En el establecimiento hotelero, la misma carga logística pero a la inversa, con la mañana dedicada a la desinfección de las instalaciones y recepción posterior de los nuevos huéspedes.

De acuerdo con el último balance de la Consellería de Política Social, hay 88 usuarios -frente a los 57 del día anterior- y 21 trabajadores infectados . Por residencias, los pacientes se desglosan en 13 en San Carlos de Celanova (Orense) -de donde 11 partieron el martes para el centro integrado de Baños de Molgas, con un fallecido-, 33 en DomusVi Barreiro (Vigo), 15 en Domus Vi San Lázaro (Santiago), 9 en Residencia El Portazgo (La Coruña), cuatro en Domus Vi de Cangas (Pontevedra), tres en Fogar Bellolar (La Coruña, un fallecido), en Nuestra Señora de Fátima (Barco de Valdeorras) y La Esperanza San Rosendo (Orense), dos en Caldas y uno en Castro Caldelas, en Betania (Viveiro) y en DomusVi Carballo. Los trabajadores afectados se reparten entre Celanova (14), Vigo (cinco), La Esperanza San Rosendo de Orense (uno) y San Simón en Teo (uno).

Coger las riendas

Fuentes de Política Social insistieron ayer a este diario en que los traslados de usuarios de residencias se realizarán cuando «sea necesario»; nunca per se ante un positivo, sino siempre que «se considere» que esa persona se encontrará «mejor» atendida en uno de los centros integrados. La Orden SND/275/2020, de 23 de marzo, recogida en el BOE del pasado martes, faculta a la Xunta para «asumir las riendas directamente de las residencias privadas».

Esto se traduce en disponer de la «potestad» para «activar» los traslados en aquellos casos donde se estime oportuno. También, llegado el momento, «si observamos que una residencia debe ser intervenida», el Gobierno autonómico tiene las manos libres para «poner una persona al frente de nuestra elección». Hasta llegar a tal casuística, las residencias siguen tuteladas, bajo un «seguimiento constante» del número de casos, equipo médico y aplicación de protocolos. El canal de información entre residencias y Xunta es constante, con la obligación de contactar un mínimo de dos ocasiones diarias. «Cuantas más veces al día, mejor para todos», apostillan desde Política Social.

La de ayer fue una jornada intensa también en la desinfección de «puntos sensibles», como varias residencias de mayores en la provincia de Orense, a cargo de efectivos de la UME. La Xunta actuó en concellos como Redondela (Pontevedra), donde desinfectó el interior del centro de Chapela para personas con discapacidad, otro de los colectivos más vulnerables. Aquí cuatro usuarios han dado positivo. Se les suman ocho en Aspronaga (La Coruña), dos en Aixiña y uno en Santa Cruz San Rosendo (Orense), así como dos trabajadoras: una de Aspronaga y la otra del centro de Redondela. .

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2020-3-26 00:22