Crítica de «La gaviota»: Aireando a Chejov

Soy un contundente desconocedor del arte escénico pero tengo algunas ideas sobre la relación del cine con lo teatral. Desde luego también las tiene el director Michael Mayer, que debe haber leido en algún manual que hacer «teatro filmado» es malo y que hay que dinamizar el texto, «airearlo», huir de todo lo que evoque lo escénico.

Así que, montaje florido, primeros planos a mogollón, virtuosas movidas de cámara y algo muy propio de director (de escena) que quiere dejar su impronta: empezamos viendo el cuarto acto de la primera gran pieza teatral escrita por Chejov, vemos luego los tres anteriores a modo de flashback y al final vemos otra vez, con nuevos ojos, lo que ya vimos al principio. No sé a ustedes, pero a mi eso me recuerda un recurso que emplean muchas series televisivas, sobre todo cuando se trata de abrir con un suculento crimen; en realidad, eso es lo que hace Mayer al colocar al principio ese disparo de rifle (el «rifle de Chejov»: busquen la expresión, que debió encantarle a Hitchcock) que culmina la función.

Como hemos visto que ocurre con Shakespeare, el texto chejoviano se revela elástico, capaz de soportar tales vaivenes: al cabo de un rato nos olvidamos de todo para concentrarnos en la infinita melancolía de esta historia de amores no correspondidos: tiene gracia, por cierto, recordar que Chejov es famoso por haber rebajado el melodrama al uso en la época, porque con esta reunión de tristezas eslavas un Douglas Sirk hubiera tenido para dos o tres de sus melodramas (Sirk adaptó genialmente a Chejov: vean «Summer Storm»). Y por supuesto gran parte del mérito recae al final en el maravilloso reparto: la diva Annette Benning, la sufridora Elisabeth Moss, la ingenua Saoirse Ronan, el agonizante Brian Dennehy…

Valoración de ABCPlay

Gran parte del mérito recae al final en el maravilloso reparto

Antonio Weinrichter.

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Tags: #chejov #final #gran

2018-8-31 00:43