El TS decide sobre los exconsejeros con Junqueras cerca de seguir preso

No valía cualquier declaración ni pasar el mero trámite de acatar un artículo (el 155) cuya aplicación ya es obvio que se ha llevado a cabo con la destitución de los que el viernes declararon ante el juez.

A los exconsejeros de Puigdemont y los líderes de ANC y Ómnium Cultural se les pedía algo más: que ante Pablo Llarena, el juez que instruye en el Supremo la causa por rebelión, dieran una «respuesta inequívoca», una renuncia explícita a cualquier actividad política futura fuera del marco constitucional. Y no todos cumplieron con ese objetivo. Oriol Junqueras, desde luego, no lo hizo, lo que se traducirá con toda probabilidad en que será uno de los tengan que ver el pistoletazo de salida de la campaña electoral del 21-D entre rejas. Tampoco Raül Romeva, quien a día de hoy se sigue autoproclamando ministro de Exteriores, y que el viernes siguió los pasos de su jefe y tampoco respondió a la Fiscalía. Tan ambiguas fueron las respuestas de ambos que partes presentes en la declaración no son capaces de ponerse de acuerdo en las palabras que utilizaron para expresar el compromiso con las vías legales que les exigía el juez. Como informó ABC, ambos ahondaron en el discurso de la paz y de la democracia, a la voz del «pueblo catalán» y aludieron al objetivo último de la independencia, pero no resultaron nada convincentes.

Tampoco los líderes independentistas Jordi Sànchez y Jordi Cuixart –solo el primero se presenta a las elecciones– resultaron creíbles. Aparentemente mostraron un compromiso con las vías legales, pero con una Constitución a la carta que permita su lectura de forma «amplia, progresista y extensiva». Como los anteriores, tampoco renunciaron al objetivo de la independencia, en manos de la ciudadanía, dijeron. A ello hay que sumar su papel de «dirección» en la movilización ciudadana que protagonizó el acoso a la Guardia Civil el pasado 20 de septiembre ante la Consejería de Economía de la Generalitat.

Mucho más claras en sus respuestas fueron las dos exconsejeras mujeres que comparten celda en Alcalá Meco: Meritxell Borràs y Dolors Bassa. La declaración de la primera –que no concurre a los comicios del 21-D– se extendió más de una hora (la media de los demás fue de quince minutos). Ambas contestaron a todas las partes, incluso a la acusación popular que ejerce Vox. Borràs dijo que las vías unilaterales «no son positivas», y Bassa –cuya actitud personal pesó más que su discurso–, admitió la inconstitucionalidad de la separación de una parte del territorio español.

Dudas con Forn

Todo apunta a que los exconsejeros Turull, Rull y Mundó también conseguirán salir hoy de prisión si depositan sus respectivas fianzas. Aunque «cada uno a su manera», acabaron comprometiéndose con las vías legales. El futuro de Forn es, sin embargo, una incógnita, por su especial responsabilidad, en calidad de consejero de Interior, sobre los Mossos. .

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2017-12-4 07:43