El fútbol es el deporte que recibe más autorizaciones médicas

La tradicional hegemonía del ciclismo en asuntos turbios relacionados con el dopaje se ha quebrado en una variante. Aunque sigue siendo el deporte con más positivos, ya no es el que más autorizaciones médicas (TUEs, en inglés) solicita a la Agencia Española de Protección y Salud (AEPSAD), y tampoco es el paraíso de los asmáticos: ciclistas que reclaman un tratamiento para combatir las obstrucciones pulmonares.

Durante 2016, el último ejercicio cerrado en la Agencia Antidopaje, el deporte estrella, el que más autorizaciones de productos prohibidos reclamó, fue el fútbol. El balompié español encabeza la lista de autorizaciones concedidas, con 38, por delante del ciclismo, 30, el atletismo, 28, la natación, 17, o el baloncesto, 15.

Una TUE es un certificado que emite la organización antidopaje de España, AEPSAD, o la Federación Internacional correspondiente y que autoriza a utilizar a través de una vía de administración, en unas dosis concretas y durante un periodo de tiempo, un medicamento que contiene sustancias prohibidas en el deporte y que no mejora sustancialmente el rendimiento del atleta.

Cada vez que un futbolista habla de «jugar infiltrado» se está refiriendo casi siempre a una inyección de un producto prohibido para curar una dolencia que requiere de una autorización terapéutica concedida por la UEFA o por la Agencia Española Antidopaje. Si el atleta es internacional y compite regularmente en eventos universales debe solicitar la TUE a la Federación Internacional correspondiente. Si, por el contrario, es nacional, debe pedirlo a la AEPSAD.

Hace años se montó un serial interminable en el Tour de Francia, cuando Lance Armstrong se administró corticoides para sanar una lesión en la rodilla. Se habló de dopaje y de trampas, aunque el norteamericano luego caído en desgracia, acreditó que había solicitado una autorización terapéutica a la Unión Ciclista Internacional (UCI). En España, los futbolistas utilizan mayoritariamente glucocorticoides y corticoesteroides, dos grupos de medicamentos que aceleran procesos de recuperación, según la información a la que ha tenido acceso ABC. Lo mismo que Armstrong, pero sin ningún escándalo.

El episodio del positivo de Chris Froome tiene que ver con las autorizaciones médicas. El inglés alega que se le fue la mano en la dosis (2. 000 nanogramos por mililitro), pero que durante la Vuelta se reprodujeron sus crisis asmáticas. La Agencia Mundial establece el límite en 1. 000 nanogramos.

El tradicional dominio del ciclismo en esta materia, donde se ironizaba sobre un pelotón de asmáticos que usaban el Ventolín para todo, se redujo durante los últimos años bajo el mandato de Enrique Gómez Bastida en la Agencia antidopaje. En 2010 se concedían 84 autorizaciones médicas anuales en el ciclismo (81 en 2011) y la cifra bajó sensiblemente en 2013 (36), 2014 (21) y 2015 (26).

Los corticoides

El asma ya no es el remedio estrella de las autorizaciones médicas en España, sino los corticoides. Esta hormona del grupo de los esteroides tiene, sobre todo, aplicaciones terapéuticas. Se utiliza por sus propiedades antiinflamatorias, de regulación del sistema inmunitario y de respuesta para mitigar el estrés. Aplicada al fútbol, la cortisona inhibe el desarrollo de los edemas y la hinchazón del tejido. Ayuda a aliviar el dolor. Todos los glucocorticoides y los corticoesteroides están prohibidos en la alta competición, ya sea su administración por vía oral, rectal, intravenosa o intramuscular. Y es lo que más se lleva en el deporte español. Durante el año 2016, al menos 65 deportistas solicitaron su utilización a través de una exención por uso terapéutico.

El abuso de los glucocorticosteroides es legendario en el deporte. Tradicionalmente los atletas lo tomaban para reducir la fatiga, además de limitar el dolor. La comunidad científica no ha constatado de manera irrefutable que su efecto consiga mejorar el rendimiento. Son el mejor parche para las molestias musculares, lo habitual en el día a día de los futbolistas.

El grupo de medicamentos que causó el positivo de Froome se encuentra a la baja en la carrera por limitar las dolencias. Los beta 2 agonistas (el salbutamol pertenece a esta rama) se emplean como broncodilatadores o mitigadores del asma. Son sustancias que relajan los músculos y abren las vías respiratorias de los pulmones, ya que éstos reducen su tamaño durante un ataque de asma. En dosis excesivas, se considera que su efecto puede ser anabolizante.

Los Fancy Bears

En el apartado de los estimulantes destacan las solicitudes para consumir metilfenidato, un medicamento para superar los trastornos de hiperactividad y los problemas de atención, que constituye un derivado de las anfetaminas y que puede ser un sustituto de la cocaína. La gimnasta estadounidense Simone Biles, quien deslumbró en los Juegos Olímpicos de Río 2016 con cinco medallas, se trató con esta sustancia, según reveló el grupo de hackers rusos conocido como Fancy Bears. Biles explicó que, desde niña, tiene déficit de atención y por eso posee una autorización médica.

Los Fancy Bears destaparon ilegalmente datos privados de Mireia Belmonte, la nadadora española que fue propietaria de una TUE para usar salbutamol (el calvario de Froome) durante 2009 por un acceso de asma crónico que la detectaron en 2008.

En el apartado de las hormonas despunta la insulina. Básicamente lo que consigue es reducir la degradación del tejido muscular, reponer glucógeno y mitigar los daños musculares.

En la relación de peticiones de TUEs durante 2016 se aprecia un incremento significativo de un deporte como el triatlón. El tenis apenas asoma con una solicitud. Y destacan la natación (17) y el baloncesto (15). Pero por encima de todos, el fútbol, el intocable deporte rey en España y en el mundo que sigue hablando sin ningún resquemor de sus estrellas que actúan «infiltradas». .

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2017-12-26 10:43