El «Iron man de la vida real» rompe el record Guinness

La escena parecía sacada de cualquier película de superhéroes que se nos venga a la mente. Y no, no estaba rodada en los estudios Universal o Warner de Los Ángeles. En un lago de la localidad inglesa de Reading un hombre de 38 años, ataviado con un traje volador a propulsión, batía esta semana el récord Guinness de velocidad al superar los 51 kilómetros por hora.

Se trata del británico Richard Browning, apodado como el «Iron Man de la vida real», por la similitud que tiene su atuendo con este personaje de la factoría Marvel.

Fundador y piloto jefe de pruebas de la compañía tecnológica Gravity Industries logró este hito en su tercer intento. Tras fracasar las dos primeras veces consiguió avanzar más de 100 metros por el aire para poco después dejarse caer en el agua.

Como siempre ocurre en estos casos había presente un juez perteneciente a estos premios para asegurarse que todo era correcto y dar buena cuenta del nuevo récord establecido.

Browning, que también es miembro de la Royal Navy británica, lleva perfeccionando tres años este atuendo, que cuesta 40. 000 libras, unos 45. 000 euros. Está compuesto por seis turbinas de gas que son alimentadas por keroseno y cada una de ellas cuenta con 22 kilogramos de empuje. Lo más difícil es controlarlo ya que se consigue únicamente con el movimiento del cuerpo, por lo que Browning tuvo que practicar ejercicios de fuerza antes de intentarlo para poder equilibrarse una vez en el aire.

Vuelo constante

Como el personaje del comic, llevado a la gran pantalla por Robert Downey Jr, este británico se mantuvo en un vuelo constante durante varios segundos gracias a este tipo de motor que, según el propio Browning, puede alcanzar los 300 kilómetros por hora. Eso sí, como, el mismo reconoce, es muy difícil llevar a cabo pruebas a esa velocidad porque es complicado garantizar la seguridad del piloto.

Fascinado desde pequeño por las posibilidades de los motores de propulsión, lleva trabajando junto a decenas de personas para perfeccionar la técnica y seguir avanzando en este aspecto de la tecnología. Para eso, asegura, se inspira a diario en su padre, que quería ser inventor y acabo siendo un ingeniero aeronáutico que trabajó en la construcción y diseño de helicópteros para la empresa Westland, una de las mayores proveedoras de vehículos de guerra para el Gobierno británico.

Pero el de Browning no fue el único record Guinness que se ha establecido esta semana, en la que ayer se celebraba el día Mundial de este evento. Fueron protagonistas de nuevo los Harlem Globetrotters, el equipo de baloncesto que es famoso por su extravagante y espectacular manera de jugar a este deporte, al anotar en una canasta situada a 15 metros de altura. Es el decimoséptimo record que este grupo rompe desde que se creó en los años 20.

Todo mientras en Suecia se cocinaba la torta vegetariana más grande de la historia o en Japón se creaban los «hula hoops» más enormes que se hayan visto. Eso sí, nada comparable a la proeza de Browning que nos acerca un poco más a uno de los grandes sueños de la humanidad: la posibilidad, aún lejana, de poder volar. .

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2017-11-9 23:34