Jordi Sánchez, el arrepentido

De todas las formas posibles. Por escrito, y en una declaración oral, sin ningún matiz, Jordi Sànchez ha expresado ahora su aceptación del marco constitucional y su juramento o promesa a acatar la Constitución española, la norma que el proceso independentista pisoteó con su plan ilegal para lograr la secesión de Cataluña por hechos impuestos.

El antiguo presidente de la Assemblea Nacional Catalana ha ido más lejos que nunca y ha renegado del enfrentamiento con el Estado para alcanzar la independencia catalana, un enfrentamiento que está acusado de alentar con su control de las movilizaciones populares. De agitador del independentismo en las calles, a arrepentido del choque frontal.

Su última expresión de esta renuncia llegó ayer, a través de un escrito de la defensa de Sànchez que solicita su liberación al juez del Tribunal Supremo Pablo Llarena, quien le investiga en la causa que atribuye un delito de rebelión a 28 líderes independentistas. El expresidente de la ANC –y diputado por Junts per Cataluña, la lista encabezada por el fugado Carles Puigdemont– manifiesta con contundencia que rechaza la vía unilateral.

«Debemos reiterar que nunca ha defendido la unilateralidad, siempre ha defendido la vía pacífica y democrática», señala el letrado de Sànchez, quien argumenta que no existe ningún riesgo de que su defendido reitere en los delitos, el principal motivo que le mantiene en prisión preventiva. Ingresó en la cárcel madrileña de Soto del Real el pasado 16 de octubre por orden de la juez de la Audiencia Nacional Carmen Lamela, decisión confirmada por la Sala de lo Penal de dicho tribunal y por Pablo Llarena.

En este escrito, Sànchez lanza un claro aviso al número uno de su lista, el antiguo presidente de la Generalitat Puigdemont, fugado en Bélgica. El antiguo presidente de la ANC advierte a Puigdemont de que «no seguirá ninguna decisión» si la formación política de Junts per Cataluña altera su programa electoral y opta por una declaración unilateral de independencia, como realizó el antiguo Gobierno de la Generalitat el pasado 27 de octubre.

Puigdemont –a quien Sànchez ayudó a vencer en las elecciones del pasado 21 de diciembre a Oriol Junqueras la pugna interna del independentismo, al arrastrar con su presencia los votos de sus fieles de la ANC– continúa autoproclamándose el líder del «Govern» legítimo, sin acatar las consecuencias del nuevo escenario.

«Que nadie se vaya a casa»

Si Sànchez es coherente con su mensaje, dejará solo a Puigdemont si éste persevera en la vía unilateral. Esta condición ya fue expresada en la declaración que Sànchez prestó el pasado jueves ante el juez, a quien explicó que aceptó formar parte de la lista de JpC porque su programa no incluía esa vía. Si ese es el camino, él se apartará, dijo.

El antiguo presidente de la ANC deja claro que no renuncia a su «legítima voluntad» de lograr la independencia de Cataluña, pero «por vías siempre legales, pacíficas y democráticas», en alusión a la legalidad constitucional y al Estado de Derecho, el terreno de juego de la democracia española. Defiende que esta apuesta no es «oportunista», sino «su sentir histórico» sobre el los métodos del secesionismo.

Este ejercicio de arrepentimiento obliga a acudir a la fe si rebobinamos hasta el 11 de septiembre del año pasado, cuando el independentismo catalán celebró la Diada, la fiesta oficial de Cataluña. Aquel día, Sànchez se dirigió a los manifestantes para proclamar a los cuatro vientos que solo obedecería a las leyes catalanas, anticipando que no pensaba obedecer las resoluciones del Tribunal Constitucional. «Si alguien duda, decimos bien claro que las decisiones del TC o de cualquier otro organismo estatal, no nos vinculan, la ley es la de nuestro Parlamento y nuestra obediencia es para nuestro Govern», expresó Sànchez.

Para desmontar su imputación, su defensa niega que hubiera un ejercicio de fuerza en el acoso a la Guardia Civil

del pasado 20 de septiembre, cuando una masa independentista retrasó la salida de la comitiva judicial de la Consejería de Economía de la Generalitat y destrozó tres vehículos oficiales. Sànchez dice que no puede responsabilizarse de los «puntuales» excesos y que buscó mantener el carácter pacífico de la convocatoria. Se ha olvidado de lo que escribió en Twitter entonces: «Que nadie se vaya a casa, será una noche larga e intensa». .

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2018-1-13 05:43