Odriozola: «Tenía dos o tres bodas, pero por suerte no voy a ir»

Álvaro Odriozola (14 de diciembre de 1995) va a toda velocidad. Es el jugador más rápido de la Liga, cuesta a veces seguirle en las respuestas porque también habla a todo trapo, y su progresión ha sido meteórica, pues está entre los 23 españoles que disputará el Mundial de Rusia cuando no hace ni dos años se fogueaba en Segunda B.

Estudia Empresariales, es melómano, le encantan los caballos y tampoco oculta su pasión por la tauromaquia, feliz como un niño porque estos días comparte vestuario con muchos de los que no hace tanto eran sus referencias. Este lateral derecho de la Real Sociedad aporta frescura a la selección y, estando Dani Carvajal recuperándose de su lesión, podría ser titular en el estreno del Mundial contra Portugal. Pero, aunque sea tan precoz, va paso a paso y se centra en el amistoso de esta noche en Villarreal ante Suiza (21 horas).

- Desde 2002 no había un jugador de la Real en un Mundial (De Pedro). Y usted lo ha logrado más rápido imposible: hace 18 meses estaba en Segunda B.

- Si me lo hubiesen dicho hace año y medio no me lo hubiese creído. Estoy muy feliz, es el premio al trabajo de toda una temporada. Desde luego, sin mis compañeros de la Real esto no hubiese sido posible. Por eso quiero agradecerles a ellos por la parte que les toca. Y ahora quiero disfrutar de una experiencia única que me llega con 22 años. No quiero que nadie me despierte de este sueño.

- ¿Se acuerda usted de aquel Mundial de hace 16 años?

- Era muy joven, pero sí que tengo algún recuerdo que otro. Si no recuerdo mal los partidos eran en horarios raros, de madrugada y otros muy pronto. Solía ir con mi padre y con mi hermano a un bar debajo de mi casa, el Sports Café, y nos juntábamos todos para ver los partidos.

- En su casa el tema mundiales es como una religión.

- Sí, me abuelo iba a todos los mundiales y en nuestra casa hay una foto de mi difunto abuelo con Pelé. Es una pena que no pueda estar aquí porque habría montado un avión para toda la familia para ir a vernos allí a Rusia.

- ¿Cuando era niño hacía cuentas pensando en qué Mundial podría jugar?

- Es verdad que lo sueñas, pero tampoco te lo imaginas. Son cotas muy altas. Esto es la elite. La verdad es que poder llegar tan alto es mucho. Uno siempre tiene dudas de si podrá alcanzar algo así o no, pero estamos ya aquí, por lo que vamos a tratar de disfrutar de esta experiencia única.

- ¿Cuando no había jugadores de la Real en los Mundiales en qué se fijaba usted de este fútbol de selecciones?

- Me fijaba en lo que mueve a nivel mundial. Es, posiblemente, uno de los acontecimientos más grandes, del que todo el mundo estaba pendiente. A los que les gustaba el fútbol, por supuesto, y al que no, también. Y como no había muchos jugadores de la Real, yo me fijaba en los mejores: Casillas, Iniesta y ese tipo de futbolistas que te hacían ganar un Mundial. Ahora vamos a tratar de conseguirlo nosotros otra vez.

- ¿Tenía usted algún plan para junio?

- Sí, tenía dos o tres bodas de compañeros de mi equipo. Nada, por suerte no voy a poder asistir a ellas (ríe a carcajadas). La verdad es que estaba pendiente de la lista de Julen y no había hecho ningún plan viendo un poco si venía o no. Por suerte, estamos aquí y es el mejor plan que uno puede tener en junio.

- Cuando uno escucha su nombre en la lista final debe ser como un estallido de emoción. ¿Es uno de los momentos más especiales de su vida?

- Pues sí, es un momento en el que no se te para el mundo, pero dices. . . ¡Guau! Es un momento de esos que te pones a pensar un montón de cosas; te acuerdas de cuando eras pequeño y soñabas con ello; tienes la ilusión que transmites a tu familia y tu gente. . . Es un momento que se te queda grabado para toda la vida. Yo me enteré en el mismo instante que Julen dijo mi nombre y lo viví con mi familia. Me senté al lado de mi abuela y le dije: «que sea lo que Dios quiera».

- ¿Y cómo fue ese instante?

- Fue gracioso porque cuando dio mi nombre y con la exaltación y la emoción ya no escuchamos nada más de la lista. Me acuerdo que dijo mi abuela: «¡pero callaos que está dando la lista, a ver quiénes van!». Y los demás en plan: ¡Pero qué más da!

- ¿Su abuela es muy futbolera, no?

- Sí, le encanta el fútbol. Escucha mucho la radio, va siempre a Anoeta desde antes que yo jugase. Ha estado toda la vida yendo al campo, en su día iba a Atocha y ahora a Anoeta.

- En su vida todo ha sido muy rápido: habla deprisa, corre, sube categorías a una velocidad vertiginosa, le gustan las carreras de caballos. . .

- Sí, imagino. Yo soy como soy, creo que soy una persona muy normal y con mucho sentido común. Trato de tener los pies en el suelo, sobre todo en estos casos. Intento relativizarlo todo porque si no uno se puede venir arriba y agrandarse. Para nada es lo que hay que hacer. Por suerte, tengo un entorno privilegiado, que me ayuda para que todas estas cosas no me vengan grandes y continúe siendo una persona humilde, que es lo que me considero.

- ¿Ha tenido vértigo alguna vez?

- Pues la verdad es que no. Siempre he querido más, más y más. En esto del fútbol va todo tan rápido que muchas veces no te das cuenta de lo que has hecho o de lo que viene. Piensas: «a por otra». Y poco a poco he ido cumpliendo sueños. Muy, muy rápido, pero ha tocado así y no puedo estar más feliz.

- ¿Y en el campo a veces se sorprende a sí mismo por ser más rápido que rivales que veía antes por televisión?

- Sí. Hay una frase en inglés que a mí me gusta muchísimo: «I will make idols into rivals». O sea, que tus ídolos serán tus rivales. Es una pasada cuando sucede eso. En mi primera temporada, sobre todo cuando te mides a jugadores de Barça, Madrid o que son de la selección española, al principio te impactaba. Mire, la primera vez que vine a la selección el año pasado estábamos en la cena y me vino a saludar Iniesta. ¡El que marcó el gol que nos dio el Mundial! Fue uno de esos momentos que te impacta: conocer una persona como Iniesta.

- ¿Tiene ganas de que empiece ya el Mundial?

- Estoy deseando que lleguen los partidos. No sé si voy a jugar o no, pero sí quiero que empiece ya porque es un Mundial y eso tiene que ser un show.

- ¿Uno es consciente de que juega y le verán millones de personas?

- Lo piensas en algún momento porque el Mundial lo ve todo el mundo, tiene una magnitud. . . La más grande que hay, pero al final piensas que es jugar al fútbol. Como cuando jugabas de pequeño en el patio. Es fútbol. Claro que está más magnificado y hay más presión pero lo siento así. Sigo saltando al campo como salía a jugar con los de mi clase al patio del colegio. Creo que es el único secreto para que te vaya bien.

- Es de los jóvenes en un grupo en el que se mezclan dos generaciones. ¿Tiene la sensación de que es el momento ideal para este grupo?

- Sin duda, esa mezcla es buenísima. Los futbolistas que han jugado otros Mundiales nos pueden aportar esa experiencia necesaria para poder optar a ganar. Y además tenemos esas ganas y esa hambre de la nueva generación que estamos viniendo ahora. La mezcla puede ser muy, muy buena. Es un momento único que podremos aprovechar.

- Con todos estos rumores de si sigue en la Real o le quiere el Madrid le estarán dando mucho la tabarra. ¿Llega a incomodarle?

- Es parte del fútbol. Las especulaciones y demás yo las veo como anécdotas. Me centro en jugar, en entrenar y hacerlo al 100%. .

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2018-6-3 05:43

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