El Papa pide a la comunidad internacional «medidas decisivas frente a la grave crisis» de los rohingya

En su primer discurso en Bangladesh, pronunciado ante las autoridades y el cuerpo diplomático, el Papa Francisco ha pedido este jueves «que la comunidad internacional tome medidas decisivas para hacer frente a la grave crisis» de los rohingya, atajando las causas del éxodo y «ofreciendo asistencia material inmediata a Bangladesh».

El Santo Padre hizo notar que «ninguno de nosotros puede ignorar la gravedad de la situación», ni el hecho de que la mayoría de las víctimas de la violencia, expulsión y éxodo masivo de unas seiscientas mil personas en los últimos meses «son mujeres y niños, hacinados en campos de refugiados».

Según Francisco, «es necesario que la comunidad internacional tome medidas decisivas para hacer frente a esta grave crisis», interviniendo «para resolver los problemas políticos que han provocado el desplazamiento masivo de personas» y, al mismo tiempo, «ofreciendo asistencia material inmediata a Bangladesh en su esfuerzo por responder eficazmente a las urgentes necesidades humanitarias».

El Papa ha elogiado el modo en que este país –uno de los más pobres de Asia- está «dando refugio temporal y lo necesario para la vida» a un millón de refugiados rohingya, incluyendo los que huyeron ante matanzas militares anteriores, «y todo el mundo lo ha podido contemplar».

Durante su estancia de lunes a jueves en Birmania, el Papa había actuado a favor de los rohingya entrevistándose en privado con el general Min Aung Hlaing

, comandante en jefe de las fuerzas armadas y responsable de las matanzas pues el ejército ocupa los ministerios de Defensa, Interior y Fronteras, sin que el ejecutivo de

Aung San Suu Kyi

tenga el mínimo poder en esos terrenos.

En la misma línea de intentar moderar a quienes están causando la tragedia, Francisco se entrevistó también en privado con el líder budista Sitagu Sayadaw

, instigador de la persecución contra musulmanes y tamiles.

En sus viajes internacionales, los papas nunca critican en público a las autoridades del país que les acoge, pero sí suelen hablarles con claridad en privado, como ha sido el caso en Birmania

En cambio, el presidente de Bangladesh, Abdul Harmid, tenía toda la libertad para hablar, y en su discurso ante el Papa ha denunciado que «miles de rohingya, incluyendo mujeres y niños han sido brutalmente asesinados, miles de mujeres han sido violadas. Sus casas han sido quemadas y han tenido que refugiarse en Bangladesh para escapar de las atrocidades despiadadas perpetradas por el ejército de Myanmar».

El presidente de este populoso país musulmán de 160 millones de habitantes había acudido poco antes al aeropuerto para recibir al Papa con vistosos honores militares. En su discurso, le ha agradecido «la encomiable posición a favor de los rohingya y su voz apasionada contra esa brutalidad», denunciada desde hace tres años en varias intervenciones en Roma.

El presidente Abdul Harmid ha reiterado la voluntad de proteger la libertad religiosa establecida en la Constitución y de fomentar el buen entendimiento según el dicho «la religión es personal, pero sus festivales son universales», por lo que muchos ciudadanos musulmanes, hindúes y cristianos se suman a las festividades de las otras religiones.

Naturalmente hay fanáticos y criminales que llevan a cabo atentados, asesinatos y secuestros, pero el presidente ha asegurado que «nuestro gobierno mantiene una política de ‘tolerancia cero’ que incluye erradicar las causas ideológicas del extremismo».

El Papa ha manifestado a su vez que «en un mundo en que se usa a menudo la religión -escandalosamente- para fomentar la división, el testimonio de su poder reconciliador y unificador es muy necesario», y por eso se reunirá el viernes con líderes de todas las religiones para «rezar por la paz y reafirmar nuestro compromiso de trabajar por ella».

En una ciudad que todavía se resiente del atentado terrorista que costó la vida a veinte civiles, dos policías y seis miembros del comando islamista, el gobierno ha despejado completamente las calles por las que pasaba el Papa para evitar el mínimo riesgo, pero creando a su alrededor un clima de frialdad.

En cambio, el presidente de la Republica le ha recibido con todos los honores tanto en el aeropuerto como en el palacio presidencial, donde las autoridades y diplomáticos dedicaron a Francisco dos ovaciones en pie y donde, visto que había tropezado con un escalón al subir a la tribuna, el jefe del Estado le tomó del brazo al término del encuentro para ayudarle a caminar.

El programa del Papa incluye el viernes una misa al aire libre, una reunión con los obispos y, sobre todo, un encuentro interreligioso por la paz en el que participarán algunos rohingya. .

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2017-11-30 17:43