El Reloj de las Tendillas, «mejor no lo hay»

El 13 de junio de 1960 el Ayuntamiento de Córdoba bajo el mandato de Antonio Cruz-Conde aceptó la propuesta de un vecino de Las Tendillas y eligió la zona elevada, esquina con Gondomar, para colocar el Reloj de las Tendillas.

Fue el cuando el jefe del departamento de propaganda de Philips Iberia SAE, Antonio Manzanares, cedió al Consistorio el reloj de torre con carrión electrónico equipado con dispositivos de la casa Philips con esfera luminosa accionada por reloj sideral.

La novedad y singularidad de esta maquinaria era que las horas y las medias serían toques de guitarra, más concretamente, por soleá y seguirillas. La factura de la colocación del reloj ascendió a 41. 273 pesetas, mientras que la construcción de la torre propiamente dicha incrementó la factura otras 103. 850 pesetas.

El estreno no se produjo esa Nochevieja, sino que un frío 29 de enero de 1961, fue cuando por primera vez los acordes de la guitarra flamenca de Juan Serrano sonaron cada cuartos y cada hora. Desde entonces, el reloj no ha dejado de funcionar, excepto por alguna avería transitoria, y se ha convertido en un emblema para la ciudad.

A las 12 horas del mediodía del día del estreno del reloj los colegios del Centro, como La Trinidad, dejaron que los niños salieran una hora antes de clase para asistir a todo un acontecimiento: la inauguración por parte del alcalde Antonio Cruz Conde de la flamante esfera horaria, con la voz radiofónica de Matías Prats y patrocinado por Philips, bajo el lema: «Mejor no lo hay».

Esa mañana la expectación era máxima y no cabía un alfiler en la plaza del Gran Capitán. Pero todo comenzó a gestarse cuatro años antes, cuando el viejo reloj situado en el torreón del edificio en la confluencia de las calles Jesús María y la calle Málaga comenzó a dar problemas. Solo estuvo unas décadas funcionando (1929-1945) y era todo un símbolo para los cordobeses, que en los años 30 celebraban la entrada del Año Nuevo al ritmo de sus campanadas. De hecho se inauguró por parte de la relojería Tienda en la Nochevieja del año 29, con el reparto de 4. 000 bolsas con las 12 uvas. Hasta el año 45, este viejo dispositivo estuvo iluminado, pero pronto su maquinaria se agotó y el coste de su reparación por la casa Blasco Boch de Roquetas (Tarragona) ascendía a 37. 057 pesetas.

Esta información se recoge en las Actas Capitulares de la época, facilitadas a ABC por Juan Galán de su archivo personal. De este modo aparece recogido que el 7 de febrero de 1958, «vistas las dificultades con la propiedad del reloj, se para el expediente de reparación hasta que se resuelvan las dificultades». No sería hasta dos años más tarde cuando el propietario, Miguel Pérez Muñoz, como dueño de las dos casas que hay en Las Tendillas entre la calle Málaga y Gondomar, pidió al Ayuntamiento permiso para igualar los dos edificios en altura, para mejor ornato de la plaza y cedió gratuitamente el terreno y acceso para la instalación de un reloj de torre, con la única condición de que «no hiciera ruido de noche». .

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2017-12-31 14:43