Terapias Asistidas con Animales de Compañía mejoran la conducta de presos y su capacidad para relacionarse

Fieles a su objetivo de este curso 2018-2019: animales que curan, la Fundación Affinity ha dado un paso más en las Terapias Asistidas con Animales de Compañía. En esta ocasión han demostrado su efectividad en la mejora de la conducta de las personas privadas de libertad, su capacidad para relacionarse con otras personas así como la mejora de los niveles de ansiedad.

Estas son las principales conclusiones que los Investigadores de la Cátedra Fundación Affinity «Animales y Salud» de la Universdad Autónoma de Barcelona han extraído del estudio liderado por Instituciones Penitenciarias, y en el que han participado 212 internos de 10 centros penitenciarios españoles. Según este estudio, la efectividad de la interacción guiada con perros se puede comparar a la de otras terapias, como la terapia psicológica u otras actividades terapéuticas grupales.

Este programa busca mejorar el nivel de ansiedad que sufren los internos, y que puede ocasionar reacciones y comportamientos no deseados. También busca mejorar su conducta en el centro penitenciario: conseguir estabilidad emocional, una mayor adaptación al medio, mejorar su capacidad para relacionarse y conseguir una mayor implicación y participación en las actividades del día a día. Según el estudio realizado para medir su impacto y efectividad, todos estos aspectos mejoran gracias a la interacción guiada con los perros.

Los internos que participan en este programa – seleccionados tras una evaluación psicosocial y un plan individualizado de intervención – se responsabilizan de los cuidados, alimentación, higiene, ejercicio y paseos del animal, con el acompañamiento interprofesional de los educadores, psicólogos y funcionarios especializados de la prisión. Uno de los objetivos del programa es lograr una mejor conexión con internos que no se relacionan adecuadamente con el resto o bien se sienten aislados en el centro penitenciario, y contribuir a su adaptación y posterior reinserción en la sociedad. «Un animal de compañía contribuye de forma muy positiva al desarrollo emocional de una persona privada de libertad, ya que facilita la adquisición de confianza, sentido de la responsabilidad, sentimientos de empatía hacia otros, mayor autonomía… No debemos olvidar que uno de los objetivos de los centros penitenciarios es la reinserción de los internos en la sociedad, y el respeto y el amor hacía un animal puede ayudar mucho en este sentido», asegura Maribel Vila, responsable de Terapias de Fundación Affinity. Por otra parte, para Isabel Buil, directora de la Fundación Affinity «Los resultados de este estudio son muy relevantes, ya que confirman que las Terapias Asistidas con Animales de Compañía no son meras actividades complementarias sino que son efectivas como parte de un tratamiento y que están al nivel de otras terapias para tratar aspectos emocionales y de conducta. Pero con un factor diferencial: la motivación por colaborar con el perro es mayor a la que se consigue con otras terapias igualmente efectivas».

Labor desde hace 25 años

Fundación Affinity empezó a trabajar en prisiones hace ahora 25 años, siendo pionera en España, con la introducción en 1993 de dos perros en el centro penitenciario Brians. Fue en 2008 cuando se firmó un convenio con Instituciones Penitenciarias para implementar un programa de terapias más amplio y en más centros. Desde el año 2008 hasta la fecha, más de 4. 500 reclusos de 14 prisiones españolas han podido convivir con más de 50 perros del programa de Terapias impulsado por esta fundación. El éxito del programa es fruto de la gran implicación y confianza del personal de los centros penitenciarios que participan en él y lo hacen posible.

«Este tipo de terapias buscan preparar a los internos para su vida en libertad. Son un recurso muy valioso para este objetivo, y nuestro compromiso es firme y absoluto. Los internos que participan en este programa suelen tener problemas de conducta, carencias afectivas y emocionales… por ello, suelen tener problemas para relacionarse con los demás y no participan en las actividades organizadas. Gracias a la ayuda de los perros, hemos visto cómo estos internos se abren mucho más y logran mejorar su conducta», explica Flori Pozuelo, jefa de Área de Programas de Instituciones Penitenciarias.

«Gracias a esta iniciativa hemos visto cambios muy positivos en la conducta de presos considerados conflictivos. Se crea un vínculo muy importante entre el animal y el interno, y todos estamos asombrados de la evolución que han tenido. Además, la presencia e interacción con los perros mejora el clima general del centro penitenciario. No solamente beneficia a los internos que participan activamente en el programa, sino que también beneficia al resto de internos y el personal del centro. Estamos muy satisfechos con los resultados de esta iniciativa», asegura José Antonio Luis, director del centro penitenciario Madrid III (Valdemoro)

Datos a tener en cuenta

Los beneficios que aporta esta terapia en los centros penitenciarios son múltiples y valiosos, tanto para la convivencia dentro de la prisión como para la reinserción de los internos. Se pueden resumir en:

Beneficios tratamiento: mejora de la autoestima, desarrollo de habilidades sociales, control de la agresividad, consecución de hábitos de vida saludables, mejora del estado de ánimo y disminución de desesperanza – en el caso de internos de prevención de suicidio -, mejora de las perspectivas de futuro, etc.

Beneficios a nivel penitenciario: mejora de las relaciones entre internos y profesionales, mayor motivación para participar en las actividades que organiza el centro, mejora en la adaptación a la normativa del centro, etc.

Beneficios a nivel personal: mejora en las relaciones socio-familiares, mejor respuesta ante situaciones de estrés, disminución de la ansiedad, mayor asunción de responsabilidades e incremento del bienestar personal y calidad de vida en prisión. .

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2019-2-10 04:32