«Es una respuesta proporcionada ante delitos desproporcionados»

El pasado julio, David Oubel se convirtió en el primer condenado a prisión permanente en España tras la reforma del Código Penal. Su delito, haber acabado con la vida de sus dos hijas —de 4 y 9 años— utilizando una sierra radial y de manera premeditada.

Un jurado popular fue el encargado de señalar a Oubel como culpable del doble filicidio y, tras la lectura de este veredicto, la presidenta del tribunal de la Audiencia de Pontevedra dictó sentencia «in voce» para condenar a Oubel por dos delitos de asesinato con alevosía, agravados por tratarse de menores de 16 años y por el parentesco.

Según delimita la legislación vigente, la condena a Oubel será revisada dentro de 25 años por un tribunal colegiado que, cumplido ese tiempo, valorará de nuevo las circunstancias del penado y del delito cometido, garantizando en todo momento un horizonte de libertad para el reo. Si este tribunal considera que no se dan los requisitos mínimos para que el filicida vuelva a la calle, se fijará un plazo para llevar a cabo una nueva revisión. En caso contrario, «se establecerá un plazo de libertad condicional en el que se impondrán condiciones y medidas de control orientadas a garantizar la seguridad de la sociedad» y a asistir al condenado en el proceso de reinserción social. ​

380. 000 apoyos

Una de las personas que más ha elevado la voz para exigir que la prisión permanente no se derogue es la madre de Amaia y Candela, las pequeñas de Moraña a las que Oubel segó la vida. Rocío Viéitez lidera en la plataforma Change. org una petición para mantener en vigor la máxima pena privativa de libertad del Código Penal español. La solicitud suma ya más de 380. 000 firmas y aspira a llegar al medio millón. Viéitez argumenta así su postura ante la controvertida ley: «Creo en la reinserción. Por ello, las personas tienen la capacidad de renovación suficiente como para volver a ser útiles a la sociedad tras la condena. Sin embargo, en este afán de ser correctos, de mente abierta, tolerantes y democráticos, nos olvidamos de la parte que permanece, en la gran mayoría de casos, callada: las víctimas». Y se pregunta, «¿Acaso la ley debe proteger mejor y dar más amparo al delincuente que a la víctima?». En una entrevista con ABC, la madre de las niñas de Moraña —que evita en todo momento personalizar su petición en su caso particular— indica que la PPR «es una pena que se ajusta a delitos graves cometidos» y que sería «irresponsable potenciar una sociedad donde delinquir no sea punible o lo sea en menor grado».

Preguntada a propósito del carácter «permanente» de esta norma, Rocío Viéitez aclara que «nadie habla de cadena perpetua ni de pena de muerte, hablamos de respuestas proporcionadas ante hechos desproporcionados». En su «No a la derogación de la Prisión Permanente Revisable», la madre de las víctima resume su posición y deja una pregunta en el aire: «Cada persona es responsable de sus actos. Por ello, en aras de la asunción de responsabilidades, David Oubel debe asumir la condena que le ha sido impuesta por un delito mayor que se ajusta por completo a la pena que le ha sido impuesta. Esta pena es la de prisión permanente revisable. Una persona que comete un delito de esta índole, ¿qué otra pena merece?». .

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2018-1-17 08:43