Valverde regresa a Atenas bendecido como «leyenda»

Desde que Ernesto Valverde abandonara el banquillo de Olympiacos el pasado 30 de junio de 2012, el equipo del Pireo ha devorado a diez entrenadores, lo que da una idea del mérito que tiene ganarse el favor de la afición griega.

El actual técnico azulgrana puede considerarse un privilegiado, al que los seguidores helenos consideran una «leyenda de por vida». Ese es el apelativo con el que le bautizaron en el homenaje que recibió hace tres años cuando visitó el Giorgios Karaiskakis con el Athletic de Bilbao. Aquel amistoso sirvió para que le equipararan a los doce dioses del Olimpo. El banquillo de Olympiacos es un trono más, que le permite sentarse junto a Zeus, Atenea, Apolo, Ares, Afrodita, Hermes, Poseidón y compañía. Casi nada. Además, sus méritos adquieren mayor trascendencia en unos momentos en el que el equipo de Takis Lemonis presenta el peor arranque liguero de los últimos 24 años y ocupa la cuarta posición a cinco puntos del líder.

Hoy regresa a Atenas, uno de los lugares en los que encontró el éxito y el reconocimiento. Y eso que no lo tuvo fácil al principio. Debutó con varapalo al caer eliminado en la previa de la Champions ante el Anorthosis de Chipre pero Vangelios Marinakis prefirió darle confianza antes que cicuta y la palmada del presidente le catapultó hacia el doblete. Liga y Copa, trofeo el del KO, por cierto, que conquistó ante el AEK después del lanzamiento de 34 penaltis. Situación similar a la que está viviendo en la Ciudad Condal. Tras perder ante el Real Madrid en la Supercopa de España se cuestionó su proyecto pero disputado una cuarta parte del campeonato liguero, los azulgranas aventajan en ocho puntos al Real Madrid, tienen pie y medio en octavos de Champions y casi los dos pies en los octavos de final de la Copa del Rey.

Esa temporada, la 2008-09, dejó un gran sabor de boca en todas las partes. Tanto que Valverde no se lo pensó a la hora de volver a Atenas tras una temporada de sinsabores en Villarreal. Dos años más en Atenas le sirvieron para conquistar otras dos Ligas y una Copa. Pero su amor por Grecia y el Olympiacos trascendió lo meramente futbolístico. Tanto se integró a la vida helena que el Peloponeso y Delfos suelen ser destinos habituales de vacaciones. allí explotó su pasión por la fotografía y pudo exponer sus retratos en la prestigiosa galería Ileana Tounta.

Esta noche volverá a sentir el calor del Olympiacos y de su afición. De hecho, la facción más radical de la afición griega, la Gate 7, prepara un mosaico en su honor. Y seguramente repetirá las sensaciones vividas en San Mamés este pasado sábado. «Ha sido más extraño de lo que me esperaba. Se me ha hecho raro ver a San Mamés apoyar al contrario», explicó tras ganar al Athletic con el Barcelona. Además, un triunfo culé dejaría a los griegos fuera de la Champions y casi sin opciones de ir a la UEFA. Todo lo contrario que el Barça, que puede certificar su clasificación a octavos de final. Pare ello debe conseguir mejor resultado que el Sporting ante la Juventus. Deberá solventar las bajas de Andrés Iniesta y Gerard Piqué, que no han viajado a Atenas por lesión y sanción, respectivamente. Especialmente preocupante es la ausencia del defensa, ya que Mascherano aún no tiene el alta médica y Vermaelen podría ser la solución a tanto contratiempo, en los que sería sus primeros minutos esta temporada. .

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2017-10-31 11:35