Vetusta Morla asalta los cielos

Con una inmensa marea de coristas compartiendo los versos de «Los días raros». Así acabó anoche la gran apuesta de Vetusta Morla. Un macroconcierto que ya forma parte de la historia del pop español.

Y es que el barrio de San Fermín parecía ayer Woodstock. O «Vetudstock». La gran apuesta de Vetusta Morla. Un órdago a la grande: reunir a 40. 000 personas en un lugar donde hasta ahora se habían celebrado solo festivales, pero sin la colosal logística de un festival. Una tarea titánica para una sola banda, que podría haberse convertido en su Altamont particular. Pero qué bien hacen las cosas estos muchachos.

Es cierto que las colas para acceder a la explanada de la Caja Mágica (y para pedir bebida dentro) fueron muy largas. Pero a no ser que se fuera un novato en estas lides multitudinarias, no tanto como para pedir la hoja de reclamaciones que, ¡ojo!, la había. Y es que los de Tres Cantos pensaron en absolutamente todo: casetas de intercambio de dinero por fichas para consumiciones, servicios portátiles, puestos de comida con opciones vegetarianas, puntos de información, puestos de Oxfam y Amnistía Internacional… Una organización «festivalera» cerca de lo impecable y con tiempo para la solidaridad.

El clima ayudó a que todo fuera como la seda. De hecho, después de tantas semanas de lluvia y frío, el sol pegó su primer bofetón madrileño el día de San Juan y hubo quien llegó a pedir que le remojaran a manguerazos durante la espera frente al escenario, quizá también para olvidar por un instante el tufillo que recorría el recinto procedente de la depuradora cercana. Mientras, la pantalla gigante mostraba el mensaje «Sólo sí es sí», recordando a todo el público que todavía hay mucho que hacer hasta que frases tan sencillas dejen de parecer una obviedad.

El telonero Jacobo Serra salió al escenario con el sol pegando todavía bien fuerte sobre el asfalto de la explanada (¡qué bien hubiera venido un césped!). Este viejo amigo de los «vetustos» (el guitarrista Juanma Latorre es el productor de su último disco) decidió ponerle un poco de «Hielo» a la calurosa tarde, un tema que rompió el ídem con la ayuda de un público más que decidido a inaugurar con alegría el verano.

A las diez de la noche el sexteto salió sin mediar palabra para arrancar con «Mismo sitio, distinto lugar», pero muy pronto el cantante Pucho hizo de altavoz emocional de sus compañeros, lanzando sentidos agradecimientos a la multitud y también llamadas a la compasión con los refugiados, los desahuciados y las víctimas de «manadas». La potencia de sonido fue mejorando con cada canción, mientras el público coreaba cada estribillo para que hasta la última fila llegara el eco de sus mejores canciones, como «Golpe Maestro», «Maldita dulzura», «Mapas», «La deriva» o, cómo no, «23 de junio», hasta llegar al final con «Fiesta mayor». Pero de allí no se movió ni un alma hasta que los «vetustos» volvieron a salir para rematar con tres bises que dejaron satisfecha a una hinchada que ya casi estaba exhausta. En el repertorio faltó «Otro día en el mundo», la canción con la que, para muchos, empezó todo. Pero ni siquiera esa pequeña espinita pudo quitarle emoción a una noche soñada para los fans de un grupo que, después de lo de anoche, va a tener que pensar muy seriamente qué estadio de fútbol le conviene más para la próxima. .

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2018-6-24 05:03